La energía es energía;
no existe energía mala; solamente existe energía bien o mal dirigida. En una
persona sana, la energía atraviesa libremente por nuestro cuerpo físico,
fluyendo por “caminos”: chakras. También rodea
al campo energético, al cual denominamos aura. Esa fuerza energética nutre
nuestros órganos y células, y regula las funciones vitales; cuando se bloquea
esa energía y se interrumpe la circulación de esa energía, ocurre una
disfunción en los órganos y tejidos de nuestro cuerpo.
cuando tenemos problemas físicos, emocionales, mentales y espirituales, liberamos energías, que pueden generan “nudos energéticos” o “bloqueos energéticos” que
interrumpen o impiden el flujo normal de la energía vital, originando una
disfunción en los órganos y tejidos del cuerpo, lo que, en consecuencia, causa
la enfermedad, en razón del funcionamiento deficiente o el mal funcionamiento
de los órganos y de las glándulas.
La técnica Reiki utiliza
la energía total, de la cual está constituido todo el universo; es esa energía
original de todo y de todos los seres la que captamos y canalizamos tras la
iniciación (sintonización) y activación de los centros energéticos (chakras).
somo canales de esta energía, pudiendo así dirigirla
colocando las manos sobre la zona afectada. Las manos emiten vibraciones que
disuelven los nudos perjudiciales. De este modo, llegamos a intervenir
efectivamente en la materia, en otros campos de energía y en la conciencia, lo
que conduce a un estado natural de bienestar, plenitud, armonía y equilibrio.
El Reiki cura al pasar a
través de la parte afectada de nuestro campo energético, elevando el nivel
vibratorio dentro y fuera de nuestro cuerpo físico, donde se alojan
sentimientos y pensamientos en forma de nódulos energéticos, que actúan como
barreras para nuestro flujo normal de energía vital; son muchos los que
conviven con esas barreras a lo largo de toda una vida, reduciendo al mínimo su
calidad de vida.
En una sesión de Reiki,
la cantidad de energía recibida por el paciente está determinada por el propio
paciente, toda vez que el terapeuta reikiano se limita a dirigir la energía y
el proveedor (el Cosmos) la entrega de forma ilimitada.
El universo nos devolverá las energías que le entregamos. somos universales...
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