La poesía, la música, la pintura...en general "el arte de expresarse" hace que seamos universales porque dejamos de pertenecemos. Dando algo muy nuestro de manera altruista: una vela enciende otra vela
martes, 15 de abril de 2014
domingo, 13 de abril de 2014
REIKI
¡BIENVENIDO A TU NUEVA REALIDAD!
¿QUÉ ES LA REALIDAD ?
“Todo
lo que un ser humano un día imagina, otro lo hará realidad”
(Julio
Verne)
Con toda esta
información, lo que pretendo es dar mi visión del REIKI, desde mi propia
experiencia y con toda la información que voy recogiendo. Espero que os sirva
de ayuda.
Cuando Julio
Verne escribió su particular visión del mundo, narrándolas desde sus aventuras,
creo que él si fue capaz de ver que sus historias algún día se harían realidad,
el resto se limitó a leerlas y hoy en la era de la imagen y de los avances nos
sorprendemos de su capacidad de predicción.
“Cuando siento
algo…quiero cogerte las manos” (Beatles 1963)
Muchas
de las cosas que me han pasada a lo largo de mi vida, han escapado a mi
entendimiento.
Aprendí
a dejarme llevar por mi intuición y poco a poco he dejado espacio en vida no
solo a razón sino también a mi imaginación ¡por fin mi cuerpo me lo agradece!
Ahora
veo como la energía de mis manos es la ciencia de mi corazón, no espero que tú
lo entiendas, solo que te dejes llevar: ¡aprende a sentir!
Los
principios del Reiki definen lo es:
PRINCIPIOS DEL DOCTOR MIKAO USUI
SOLO POR HOY
NO TE ENFADES
SOLO POR HOY NO TE PREOCUPES
SOLO POR HOY SE AMABLE CON LOS DEMÁS
SOLO POR HOY SE AGRADECIDO/A
SOLO POR
HOY TRABAJA HONRADAMENTE
Las claves que mueven el mundo y su relación con el
Reiki: salud, Amor/Sexo y comodidad económica.
1.
Salud.
Como sabemos las células
tienen memoria, almacenan el programa de nuestra existencia y lo transmitimos
de padres a hijos ¿qué saben las células de nosotros mismos? ¿Cómo podríamos
descodificar estos códigos?.
Investigaciones
recientes intentan descifrar esto, obteniendo buenos resultados.
El Reiki mediante el
testeo energético y la información personal ayudará a descodificar aquello q
los ojos más potentes a veces no ven: la Energía Vital , para mí el alma,
ya explicaré mas adelante porque.
Significa esto que las
personas que practicamos Reiki tengamos poderes mágicos para ver el corazón,
los riñones, la circulación…o mejor aún que tengamos la capacidad de poder
curar todo tipo de enfermedades: NO, ROTUNDAMENTE NO. Desde mi experiencia,
establecer un equilibrio mente- cuerpo- alma; es algo fundamental para tener
buena salud. Mientras que la filosofía antigua daba mucha importancia al
“estado del alma” ahora da pudor hablar de él y a veces nos avergüenza
reconocer que el alma duele o lo que yo llamo “bloqueo energético”. Si tienes
una extrema tristeza, depresión o ansiedad, infección o dolor de pies la
medicina tradicional te da una serie de recomendaciones incluso te invita a seguir ciertos tratamientos larguísimos
para que no vayan a mas ciertas enfermedades o para que no se vean afectados
otros órganos, cosa que esta muy bien y que hay que hacer porque ellos son los profesionales
de la medicina y de los que nos tenemos que fiar, ya que la confianza en los
expertos es otra parte fundamental de la curación. ¿Pero que pasa si no tratas
el alma? ¿Cómo se cura? ¿Afectará a los órganos de mi cuerpo? ¿Se puede
complementar la medicina tradicional con muchas otras?
Poco a poco iré
respondiendo a estas preguntas y muchas otras…
Aquí tienes un obsequio
de esta fábula:
EL
ELEFANTE ENCADENADO Jorge Bucay
Cuando yo era pequeño me
encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.
Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era
también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme
bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero
después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante
siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una
cadena que aprisionaba una de sus patas.
Sin embargo, la estaca era
sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el
suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un
animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con
facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome
evidente.
¿Qué lo sujeta entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis
años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a
un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me
explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta
obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?».
No recuerdo haber recibido
ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y
la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se
habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí
que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para
encontrar la respuesta:
El elefante del circo no
escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy
pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al
indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en
aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a
pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado
dura para él.
Imaginé que se dormía agotado
y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta
que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y
se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y
poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de
la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha
vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás, jamás intentó volver a
poner a prueba su fuerza...
Todos somos un poco como el
elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos
restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas,
simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos
y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en
nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando ese
mensaje que nos impusimos a nosostros mismos y por eso nunca más volvimos a
intentar liberarnos de la estaca.
Cuando, a veces, sentimos los
grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos:
No puedo y nunca podré.
PERO...Y SI NOS DIÉSESMOS CUENTA DEL ERROR :)
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