Todo tiene un propósito, los relojes te dicen
la hora, los trenes te lleven a algún lugar. Así que pensé que el mundo entero
era una gran máquina. Tú sabes que las máquinas nunca vienen con piezas extra.
Yo no podía ser una pieza extra. Tenía que estar aquí por alguna razón y eso
significa que tú estás aquí por una razón también.
Quizá por eso las máquinas rotas me ponen
triste. No hacen lo que deben de hacer. Quizá sea igual con las personas. Si
pierdes tu propósito es como si te rompieras...
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