sábado, 20 de septiembre de 2014



Todo tiene un propósito, los relojes te dicen la hora, los trenes te lleven a algún lugar. Así que pensé que el mundo entero era una gran máquina. Tú sabes que las máquinas nunca vienen con piezas extra. Yo no podía ser una pieza extra. Tenía que estar aquí por alguna razón y eso significa que tú estás aquí por una razón también.

Quizá por eso las máquinas rotas me ponen triste. No hacen lo que deben de hacer. Quizá sea igual con las personas. Si pierdes tu propósito es como si te rompieras...

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