martes, 16 de septiembre de 2014

HUESOS

HUESOS

El dolor dulce que despierta mis huesos, como un beso de buenos días, envuelve mi cuerpo de una desnudez pálida, que deja al descubierto mis sueños despiertos.

Me sigue los pasos sin darme una tregua, mi amigo de hierro, sin alma, sin pena.

Cuerpo para que te quiero, si tengo alma para poder soñar.

Aquel que me despierta y me obliga a pensar, es el miedo disfrazado, quiere q me vaya con él, como si fuese un viejo con dinero.

Inmóvil escucho y me dejo llevar: ¿habrá flores en ese lugar? ¿Y sonidos? ¿Se podrá respirar? ¿O somos ágiles y etéreos? quizás nos escurramos entre los dedos como el agua del mar.

Que frágil es el mundo en el que me muevo, no aguanta que me despierte de nuevo: ¡estúpido engreído! piensas que solo eres tú el que ama, siente y muere.

¡Cierra los ojos cuerpo sin alas! ¡Y tú también mundo sin pies! ¿Acaso no veis que me puedo mover?
No hay ojos que puedan ver los yo puedo hacer: puedo poner mi mundo al revés, llenarlo de luz, dejarlo crecer, meterlo en un saco, sacarlo otra vez…

Eres un ciego con pies de bebé, por eso haces tanto ruido cuando me ves. No me dejas dormir, ni vivir; te has acostumbrado a estar siempre detrás de mí.

Al final claudico y no te dejo ir, como una luz te busco de noche en todas las partes de mi cuerpo, y siempre te encuentro.
Me lames por dentro, me lames por fuera, meces mis noches y amaneces con fuerza.

Ahora lo sé, has venido para quedarte y yo no tengo nada que hacer, solo esperar que te canses de este cuerpecito de amapola, del que estas locamente enamorado, al que besas con esmero, por todas las partes de su esqueleto.

Cuerpo para que te quiero, si tengo alma para soñar.

Por eso a veces estoy lejos: corro por laderas inmensas llenas de flores, impulso mi alma hacia el cielo y comienzo el vuelo, respiro lenta y profundamente, me sumerjo de nuevo, en los gigantes mares que se vuelven pequeños, enanos, diminutos, no abarcan un alma tan inmenso.
Ahora son ellos los que se mueren del miedo: Dolor, cuerpo, mundo.

¡El alma no duele, no se ve, ni esta; solo se sueña!

Cuerpo para que te quiero, si tengo alma para poder vivir.




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