domingo, 13 de abril de 2014

REIKI



¡BIENVENIDO A TU NUEVA REALIDAD!

¿QUÉ ES LA REALIDAD?

“Todo lo que un ser humano un día imagina, otro lo hará realidad”
(Julio Verne)

Con toda esta información, lo que pretendo es dar mi visión del REIKI, desde mi propia experiencia y con toda la información que voy recogiendo. Espero que os sirva de ayuda.

Cuando Julio Verne escribió su particular visión del mundo, narrándolas desde sus aventuras, creo que él si fue capaz de ver que sus historias algún día se harían realidad, el resto se limitó a leerlas y hoy en la era de la imagen y de los avances nos sorprendemos de su capacidad de predicción.

“Cuando siento algo…quiero cogerte las manos” (Beatles 1963)

Muchas de las cosas que me han pasada a lo largo de mi vida, han escapado a mi entendimiento.
Aprendí a dejarme llevar por mi intuición y poco a poco he dejado espacio en vida no solo a razón sino también a mi imaginación ¡por fin mi cuerpo me lo agradece!
Ahora veo como la energía de mis manos es la ciencia de mi corazón, no espero que tú lo entiendas, solo que te dejes llevar: ¡aprende a sentir!

Los principios del Reiki  definen lo es:

PRINCIPIOS DEL DOCTOR MIKAO USUI


SOLO POR HOY  NO TE ENFADES

SOLO POR HOY NO TE PREOCUPES

SOLO POR HOY SE AMABLE CON LOS DEMÁS

SOLO POR HOY SE AGRADECIDO/A

SOLO POR HOY TRABAJA HONRADAMENTE


Las claves que mueven el mundo y su relación con el Reiki: salud, Amor/Sexo y comodidad económica.

1.                Salud.

Como sabemos las células tienen memoria, almacenan el programa de nuestra existencia y lo transmitimos de padres a hijos ¿qué saben las células de nosotros mismos? ¿Cómo podríamos descodificar estos códigos?.

Investigaciones recientes intentan descifrar esto, obteniendo buenos resultados.
El Reiki mediante el testeo energético y la información personal ayudará a descodificar aquello q los ojos más potentes a veces no ven: la Energía Vital, para mí el alma, ya explicaré mas adelante porque.
Significa esto que las personas que practicamos Reiki tengamos poderes mágicos para ver el corazón, los riñones, la circulación…o mejor aún que tengamos la capacidad de poder curar todo tipo de enfermedades: NO, ROTUNDAMENTE NO. Desde mi experiencia, establecer un equilibrio mente- cuerpo- alma; es algo fundamental para tener buena salud. Mientras que la filosofía antigua daba mucha importancia al “estado del alma” ahora da pudor hablar de él y a veces nos avergüenza reconocer que el alma duele o lo que yo llamo “bloqueo energético”. Si tienes una extrema tristeza, depresión o ansiedad, infección o dolor de pies la medicina tradicional te da una serie de recomendaciones incluso te invita  a seguir ciertos tratamientos larguísimos para que no vayan a mas ciertas enfermedades o para que no se vean afectados otros órganos, cosa que esta muy bien y que hay que hacer porque ellos son los profesionales de la medicina y de los que nos tenemos que fiar, ya que la confianza en los expertos es otra parte fundamental de la curación. ¿Pero que pasa si no tratas el alma? ¿Cómo se cura? ¿Afectará a los órganos de mi cuerpo? ¿Se puede complementar la medicina tradicional con muchas otras?
Poco a poco iré respondiendo a estas preguntas y muchas otras…

Aquí tienes un obsequio de esta fábula:




EL ELEFANTE ENCADENADO Jorge Bucay
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?».
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza...
Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosostros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.



Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos:
No puedo y nunca podré.

PERO...Y SI NOS DIÉSESMOS CUENTA DEL ERROR  :)

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